“Una ciencia no se cuestiona para buscar su
debilidad y derribarlo del todo, una ciencia se cuestiona para confrontar y dar
un paso más a partir de ello”
(Moisés
Meléndez)
El
problema de la historia como ciencia se ha viene discutiéndose desde mucho
tiempo, sin llegar a sustentar su verdadero estado. Sabemos que se ubica dentro
de la Ciencia Social; sin embargo, inclusive la rigurosidad de la propia
ciencia social todavía sigue siendo cuestionada. Partiendo de esta observación es
lo que se busca sustentar que la Historia, como todas las disciplinas
científicas, tenga un protagonismo real, bajo los preceptos científicos, cumplir
un rol funcional dentro de la historia.
Aunque
costará tomar conciencia de esto, planteamos, que se ha venido discutiendo en
realidad, no de Historia sino de Historiografía; más aun tratando de ubicar, quizás
a la fuerza, en el plano de ciencia.
En el presente planteamiento, distinguimos tres clases de historiografía: la
Historiografía parcializada, la Historiografía neutra y la Historiografía
analítica. La primera es la que se
maneja desde una posición social, llamada clase alta, media o baja; de modo que
esta clase de historiografía siempre trata de realzar su posición frente a la
otra; en suma es parcializada. La
segunda, es una historiografía altamente mecanizada es decir aquí el
historiógrafo no sabe ni siquiera -o no quiere- ubicar su posición; peor aun,
no maneja la dinámica de análisis de fuentes; es más o menos como la historia
oficial o historiografía para el programa escolar peruano, y lo más probable también,
de muchos otros países. La tercera,
desde el enfoque de nuestra investigación a sustentarse, es la aceptable; a
partir de las fuentes se analiza posiciones
sociales así como la autenticidad y la fiabilidad de las mismas, la verdadera
causa de los hechos, la filosofía y su intersubjetiva de los protagonistas y
más.
Esta
tercera parte es la más importante, puesto que aquí, se instituye una Historia
y ya no solamente la Historiografía, como se ha venido desarrollando; este es
el primer paso urgente para pasar a organizar una Historia Funcional. Luego de sistematizar cuidadosamente con el
apoyo indispensable de la sociología, la economía, y la política (este último,
en su sentido autentico y no politiquería degenerada), llegamos a concluir que
la Historia comienza a tener un recargado papel protagónico de hacer (y no sólo escribir) o construir la Historia. Si
analizamos un poco, consciente o inconscientemente, la Historiografía se ha
escrito bajo el patrón de estudio político, económico y social dentro de algún
sector geográfico poblacional; pero jamás se ha hecho (por lo menos en los países
tercer mundistas como el Perú) un plan futurista a partir de esos estudios. En
el caso peruano nunca se han atrevido ninguno de los protagonistas del órgano sistemático
gubernamental a proyectar el destino
del país hacia el futuro progresista y verdaderamente desarrollista, basado en
sus propios recurso intelectuales,
sino que han estado -y siguen estando- atados a teorías y/o modelos de otros
sectores geográficos considerados como desarrollados, tratando de introducir
muchas veces a la fuerza, quepa o no, los modelos ya desechados por aquellos.
Eso
es esperar de modo automatizado, sucesos sorpresivos, para adecuarse a los
hechos sin un planeamiento futurista acorde
a la realidad autentica del país; pues aquí no existe criterio de análisis de
su propio medio geográfico, ni la consciencia de las posibilidades potenciales
con las que cuenta y eso significa encontrarse lejos de la construcción de la Historia.
La nueva Historia funcional,
tendrá un papel protagónico y funcional en la construcción de su propia
Historia. Si aquel planeamiento es improductivo pues su Historia también lo será;
tal como, quizás, ocurre hoy por falta de la toma de inconsciencia de esta
precariedad. Pero si el planeamiento tiene un carácter desarrollista bien
estructurado, su Historia tendrá un curso, cause y caudal correcto y de competencia
con otros países; es necesario para este propósito la intervención de todo lo
que integra el equipo de la ciencia social.
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