miércoles, 30 de agosto de 2017

DE HISTORIOGRAFÍA ANALÍTICA A HISTORIA FUNCIONAL


Una ciencia no se cuestiona para buscar su debilidad y derribarlo del todo, una ciencia se cuestiona para confrontar y dar un paso más a partir de ello
                                                                                                                                         (Moisés Meléndez)

El problema de la historia como ciencia se ha viene discutiéndose desde mucho tiempo, sin llegar a sustentar su verdadero estado. Sabemos que se ubica dentro de la Ciencia Social; sin embargo, inclusive la rigurosidad de la propia ciencia social todavía sigue siendo cuestionada. Partiendo de esta observación es lo que se busca sustentar que la Historia, como todas las disciplinas científicas, tenga un protagonismo real, bajo los preceptos científicos, cumplir un rol funcional dentro de la historia.

Aunque costará tomar conciencia de esto, planteamos, que se ha venido discutiendo en realidad, no de Historia sino de Historiografía; más aun tratando de ubicar, quizás a la fuerza, en el plano de ciencia. En el presente planteamiento, distinguimos tres clases de historiografía: la Historiografía parcializada, la Historiografía neutra y la Historiografía analítica. La primera es la que se maneja desde una posición social, llamada clase alta, media o baja; de modo que esta clase de historiografía siempre trata de realzar su posición frente a la otra; en suma es parcializada. La segunda, es una historiografía altamente mecanizada es decir aquí el historiógrafo no sabe ni siquiera -o no quiere- ubicar su posición; peor aun, no maneja la dinámica de análisis de fuentes; es más o menos como la historia oficial o historiografía para el programa escolar peruano, y lo más probable también, de muchos otros países. La tercera, desde el enfoque de nuestra investigación a sustentarse, es la aceptable; a partir de las fuentes se analiza posiciones sociales así como la autenticidad y la fiabilidad de las mismas, la verdadera causa de los hechos, la filosofía y su intersubjetiva de los protagonistas y más.

Esta tercera parte es la más importante, puesto que aquí, se instituye una Historia y ya no solamente la Historiografía, como se ha venido desarrollando; este es el primer paso urgente para pasar a organizar una Historia Funcional. Luego de sistematizar cuidadosamente con el apoyo indispensable de la sociología, la economía, y la política (este último, en su sentido autentico y no politiquería degenerada), llegamos a concluir que la Historia comienza a tener un recargado papel protagónico de hacer (y no sólo escribir) o construir la Historia. Si analizamos un poco, consciente o inconscientemente, la Historiografía se ha escrito bajo el patrón de estudio político, económico y social dentro de algún sector geográfico poblacional; pero jamás se ha hecho (por lo menos en los países tercer mundistas como el Perú) un plan futurista a partir de esos estudios. En el caso peruano nunca se han atrevido ninguno de los protagonistas del órgano sistemático gubernamental a proyectar el destino del país hacia el futuro progresista y verdaderamente desarrollista, basado en sus propios recurso intelectuales, sino que han estado -y siguen estando- atados a teorías y/o modelos de otros sectores geográficos considerados como desarrollados, tratando de introducir muchas veces a la fuerza, quepa o no, los modelos ya desechados por aquellos.


Eso es esperar de modo automatizado, sucesos sorpresivos, para adecuarse a los hechos sin un planeamiento futurista acorde a la realidad autentica del país; pues aquí no existe criterio de análisis de su propio medio geográfico, ni la consciencia de las posibilidades potenciales con las que cuenta y eso significa encontrarse lejos de la construcción de la Historia. La nueva Historia funcional, tendrá un papel protagónico y funcional en la construcción de su propia Historia. Si aquel planeamiento es improductivo pues su Historia también lo será; tal como, quizás, ocurre hoy por falta de la toma de inconsciencia de esta precariedad. Pero si el planeamiento tiene un carácter desarrollista bien estructurado, su Historia tendrá un curso, cause y caudal correcto y de competencia con otros países; es necesario para este propósito la intervención de todo lo que integra el equipo de la ciencia social.